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Los alumnos de 2º de Bachillerato Presencial realizaron un viaje cultural, los días 3 y 4 de abril, a Sevilla y Córdoba.

 

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  • Hoy en día recibimos una ingente cantidad de información que nos llega por canales diversos, pero estar más informados no significa estar mejor informados. Por eso es más necesario que nunca distinguir los datos falsos de las evidencias científicas, especialmente cuando hablamos de salud, un sector en el que abunda la publicidad de remedios milagrosos y las prácticas no científicas. Existen numerosos mitos en torno al origen, prevención y curación del cáncer, por lo que su identificación es un requisito indispensable a la hora de enfrentarse a esta enfermedad. Por ello la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) ha preparado una lista en la que se desglosan muchos de esos mitos sin valor científico. El objetivo es erradicar estas falsas ideas establecidas socialmente para ayudar a los pacientes y familiares a superar la enfermedad. De hecho, la ciencia y la investigación oncológica se encuentran entre los objetivos prioritarios de la entidad, que actualmente cuenta con un fondo comprometido de 50 millones de euros destinados a 250 proyectos. Presente en más de 2.000 localidades españolas, la AECC cuenta con más de 23.371 voluntarios y 845 empleados en todo el país que trabajan coordinados con autoridades sanitarias e instituciones científicas. Estos son algunos de esos mitos infundados recopilados por la Asociación. 1) "El cáncer es contagioso" No, nunca. El cáncer no es una enfermedad infecciosa, por tanto, no se puede contagiar de una persona a otra. Sin embargo, cuando se padecen determinadas enfermedades infecciosas como el sida o la hepatitis (provocadas por un virus), existe un mayor riesgo de padecer algunos cánceres. En esos casos, se trasmiten el sida o la hepatitis y el cáncer acaba siendo una posible evolución de estas enfermedades. 2) "El cáncer es hereditario" Es poco probable. Solo en algunos casos existe una cierta predisposición para padecer determinados tipos de cáncer, aunque estos casos suponen un 5-10% del total de cánceres el 90% restante son esporádicos, es decir, no se transmiten por herencia. Entre los principales cánceres con componente hereditario se cuentan el de mama y el colorrectal. Según aclara Marta Blanco, oncóloga de la AECC, las mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 implican una mayor predisposición a padecer cáncer de mama y ovario, mientras que las personas con antecedentes familiares de enfermedades como poliposis adenomatosa familiar (PAF por sus siglas en inglés), u otras alteraciones, como el cáncer de colon hereditario no asociado a poliposis (CCHNP) o síndromes como el de poliposis juvenil o el de Cowden, pueden aumentar el riesgo de padecer cáncer colorrecta. Sin embargo, que existan distintos casos de cáncer en una familia no significa necesariamente que tengamos más probabilidades de padecerlo nosotros. "El cáncer es una enfermedad muy frecuente en España -sostiene Blanco-. Por eso no es raro que haya varios miembros de una misma familia que padezcan esta enfermedad. Sin embargo, para sospechar que pueda haber predisposición familiar tienen que cumplirse una serie de criterios a valorar por los médicos, entre ellos la existencia de casos a edades más tempranas a lo habitual o la existencia de dos o más familiares de primer grado (padre/madre, hermanas/hermanos, hijos/hijas), con el mismo tipo de cáncer relacionado", apunta. Cuando existen antecedentes familiares, lo recomendable, sostiene Blanco, es consultar con el médico de atención primaria para que valore su situación. Si el doctor lo estima conveniente, podrá derivar el paciente a una Unidad de Cáncer Familiar en la que se le solicitará información sobre casos de cáncer en la familia. A partir de ahí, podrán prescribirse pruebas diagnósticas concretas o incluso adoptarse medidas de prevención, como la quimioprevención o la cirugía profiláctica. "Es importante tener en cuenta que los resultados deben ser interpretados y explicados adecuadamente por los profesionales de un servicio especializado en cáncer familiar para que el paciente entienda la repercusión que supone el riesgo asociado a la mutación de un gen relacionado con un cáncer hereditario", aclara la doctora. 3) "El cáncer siempre duele" Posiblemente no. El cáncer no tiene por qué doler. La aparición de dolor depende de la zona en que se localiza el tumor. Pero, en cualquier caso, existen gran cantidad de opciones de tratamiento contra el dolor que controlan, en un porcentaje muy elevado de los casos, las molestias del paciente. 4) "El estrés y los problemas emocionales causan cáncer y/o lo empeoran, tengo que mantenerme positivo o no me curaré" Falso. Los estudios científicos realizados hasta la fecha no han demostrado que exista una conexión directa entre el estrés y el cáncer. El pronóstico del cáncer depende de una serie de factores como la localización, la extensión y la velocidad del crecimiento. También el estado de salud previo y la respuesta del organismo al tratamiento, es decir, no existe una relación causa-efecto. Lo que sí es cierto es que un estado anímico óptimo ayuda a afrontar mejor la enfermedad y sus tratamientos desde el punto de vista psicológico. 5) "La quimioterapia mata lo bueno y lo malo" Falso. La quimioterapia se encarga de destruir las células que tienen un crecimiento anormal o muy rápido, que son las malignas. Pero en nuestro organismo tenemos células que se reproducen a un ritmo muy rápido y que no son cancerosas -por ejemplo, las de la sangre- que también se ven afectadas. Además, la quimioterapia puede tener efectos secundarios que en ocasiones producen limitaciones y que nos provocan malestar. "La quimioterapia generalmente ataca por diferentes vías el ciclo de las células tumorales en los momentos en los que están más activas -afirma la doctora Banco-. Sin embargo, en nuestro organismo existe una gran cantidad de células que también son muy activas en condiciones normales, como las de la médula ósea (donde se producen las células sanguíneas, como los glóbulos rojos y blancos, o las plaquetas). Además, existen muchos tejidos que se renuevan constantemente, cuyas células tienen una gran capacidad de reproducirse, como las de la superficie de la piel, las mucosas (de la boca y del del aparato digestivo) y los folículos pilosos. Estas son las células que se ven afectadas con mayor facilidad, dando como resultado algunos de los efectos secundarios más comunes, como la caída del pelo, el enrojecimiento de la piel, las alteraciones en las uñas, dificultad para tragar o la diarrea" asegura. 6) "El cáncer es una enfermedad moderna" No es cierto. Existen registros sobre esta enfermedad durante el antiguo Egipto que datan del 4000 a.C. Lo que ocurre es, que en la actualidad, existen más avances que hacen que sea más fácil la detección precoz y el diagnóstico de la enfermedad. 7) "Los desodorantes causan cáncer" Falso. Actualmente no existen estudios que indiquen de manera segura que aumente el riesgo de padecer cáncer por el uso de estos productos de higiene íntima. La Asociación Española contra el Cáncer (AECC) es una organización sin ánimo de lucro formada por pacientes, familiares, voluntarios y profesionales del ámbito de la salud que lleva 65 años trabajando en la lucha contra el cáncer. Su objetivo es prevenir, sensibilizar, acompañar a las personas afectadas y financiar proyectos de investigación oncológica que permitan un mejor diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

  • Anteriormente se pensaba que las primeras estructuras de plumas eran exclusivas de un grupo de dinosaurios entre los que se incluye a los ancestros de las aves actuales. No obstante, ahora un nuevo estudio titulado Pterosaur integumentary structures with complex feather-like branching y publicado en la revista Nature Ecology & Evolution sugiere que algunos pterosaurios -los primeros vertebrados que logran un vuelo impulsado por el aleteo- también estuvieron cubiertos por una capa de varias estructura similares a plumas y pieles. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores Baoyu Jiang , Michael Benton de las respectivas universidades de Nanjing, en China, y Cork, en Irlanda, y sus colegas, utilizaron técnicas de imagen microscópicas y espectroscópicas para estudiar los restos fosilizados de dos pterosaurios bien conservados y de cola corta. Los especímenes se desarrollaron en lo que hoy es China hace unos 160 o 165 millones de años. Estos pterosaurios tenían 4 tipos diferentes de cobertura Los autores descubrieron que estos pterosaurios tenían 4 tipos diferentes de cobertura entre las que se incluyen estructuras aislantes similares a la piel sobre sus cabezas, torsos, extremidades y colas; y por otro lado, en ciertas partes de la cabeza y las alas, tres tipos de fibras curvas a modo de hilos y similares a las plumas modernas. Es probable que los diferentes revestimientos hayan desempeñado funciones varias tanto en la regulación de la temperatura, la detección de presas, el lenguaje corporal o la aerodinámica. Por otro lado, el hallazgo de que los pterosaurios tenían estructuras similares a plumas, sugiere que las plumas tienen su origen en un ancestro común tanto para los dinosaurios como para los pterosaurios, o bien , que evolucionaron independientemente en ambos linajes.

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